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jueves, 11 de abril de 2019

CONFESIONES DE PSICÓLOGOS: Mi paciente incómoda y su hija lesbiana- RELATO DE LA VIDA REAL


SÍ, CLARO, ¡CÓMO NO!, PUES NO, SOMOS COMO CUALQUIER OTRA PERSONA, PERO ESTA VIVENCIA, FUE DE VERAS EL COLMO, PERO PARA LA PROTAGONISTA PRINCIPAL, ESO LE PARECÍAMOS.... SU DESPERTAR FUE ¡BUENÍSIMO! LÁSTIMA DE SU DECISIÓN.


Como no pocas veces, pues que me toca una paciente adolescente, para ese entonces yo estaba ejerciendo en Chetumal, Quintana Roo, y aún era un poco novata pero no exageremos no tanto, ya había cogido pues algo de experiencia y más con adolescentes que son mi fuerte y adultos jóvenes.




Y que me llega la petición de una sesión por parte de lo que pensé era una señora medio joven, muy afligida por su "problemática hija", yo acepté por supuesto, era una chica de 18 años, recién cumplidos y con eso vinieron muchas exigencias para ella.




Pero vamos al meollo, se presentó a mi consultorio una señora de esas que a primera vista notas, porque notas, que gustan de ser el centro de la atención, ella delante de su hija muy educada y callada, me dijo que había decidido que tenía que llevarla conmigo porque "necesitaba ayuda", que estaba muy mal y que contaba conmigo para hacerla... ¿diferente?, no sé... pero como que eso me dio a entender, como no quise incomodar más a la pobre chica, le dije a su madre:


 

¿Nos permite? que esto será entre su hija y yo, puede esperar en la sala por favor, ante su cara de asombro porque la había "relegado", pues sí, algo no me cuadraba, y ella no me pareció indispensable y es que era muy de hablar mucho e interrumpir igualmente y no me pareció prudente tener a las dos en un mismo lugar.




Total, yo quise saberlo todo, pero me dije: calma... y le hice preguntas básicas, nombre, en que curso estaba de la escuela, amistades, ya más adelante pregunté si tenía alguna adicción, no, nada, zas...


 

¡Y pausa! les develaré un secreto, entre adolescentes los problemas casi siempre son: sexualidad, referentes a la familia, amistades, noviazgos, adicciones, problemas de alimentación, de rendimiento escolar, muy, muy básico pero siempre efectivo, casi no se salen de ese cuadro, entonces... la escuela no era, porque tenía excelentes calificaciones, las amistades aunque pocas, no eran un problema de mala influencia, no habían adicciones, no tenía novio... así que otro punto a descartar, ¡ah sí, sexualidad! y vino el: me gusta una amiga.




Ok, ok, pero ese no era un problema, no era una enfermedad, simplemente un gusto y ya, ahora bien, ¿cómo decirle a su madre? ese era el problema, la madre, no la chica, así que le dije que muchas gracias por ser sincera y como odio hacer perder el tiempo a la gente y prolongar las terapias creando más gastos, me fui por la madre, auchs, primer caso que me tocaba confrontar y ubicar a una señora que luego confirmé sus verdaderas intenciones al llevar a su hija conmigo.




La sesión de 50 minutos se terminó, y muy segura de mí misma, le dije a esa señora "jacarandosa" y feliz, aparentemente, que si podía hablar conmigo a solas, ella se habrá imaginado lo peor con su hija, nada más lejos de la realidad, pero explicarle que su hija era lesbiana y que el problema era ella, era otra cosa y entró conmigo, se le acabó la risa, y le pregunté: ¿puede decirme qué la tiene muy afligida con respecto a su hija? ella de nuevo con la sonrisa me dijo que pues que no era como ella, ¿qué qué?, y ¿eso qué rayos tiene qué ver? eso ni era problema, o más bien sí, ella era el problema y con un problema nada fácil, de actitud.




Me fue tan increíble que en esas y estas épocas, encontrarme con padres que te creen "Dios" y que al llevar a sus hijos, te crean capaz de cambiar la personalidad y el carácter de un hijo o hija, ¿qué estaba pasando?, como sea, eso me incomodó mucho, y le dije, mire, ya hablé con ella a fondo en lo que consideramos los psicólogos que los adolescentes tienen problemas o detalles, y... le seré sincera, su hija no tiene ningún tipo de problema, ¿le va bien en la escuela no?, ella dijo sí, ok, le dije, tiene amigos... y... y no me dejó terminar y me soltó de nuevo: "es que no es como yo", tiene pocos amigos, y una sarta de tonterías, o sea todo se resumía a que su hija tan obediente y buena niña, no era lo que ella quería que fuera, muy bonito momento, ¡la verdad no!




Le pregunté a manera de confrontación, ¿y ese es todo el problema?, ¿para eso me está pagando o pretende hacerlo, para cambiar una manera de ser?, y pensé: ¿es en serio?, y me dijo muy seria: sí, yo sé que ustedes son guías, que pueden ayudar a los "niños" a ser mejores, le aclaré uno, su hija no es una niña, ya es mayor de edad, dos, el problema no es ella... es de usted y sus expectativas fuera de la realidad, le dije como pude: usted verá, pongamos como ejemplo su vida, ¿su madre la obligó de alguna manera a ser como ella?, ¿en algún momento sus padres esperaron otra cosa de usted?, ella dijo, no, no, yo soy así desde siempre... y le respondí: 




¿Y por qué ha de ser problema que su hija no sea como usted quiera que sea?, ¿no es eso estar obligándola a ser lo que no es? ella se lo tomó como un regaño muy duro, lo siento, pero yo no doy falsas expectativas y reconozco el problema en "quien esté", así que le dije.... pues aclarado esto, ha sido suficiente como para que se vaya a casa con su hija y yo no la vuelva a atender, la que necesita "guía" es usted a solas, y ¡ah!, habrá otro tema a discutir, pero por hoy tiene mucho que pensar... y me preguntó: ¿regreso mañana?




¡oh pues!, ¿en una noche ella iba a ubicarse?, lo dudo, le dije no, regrese la próxima semana, que hay asuntos serios por hablar y es mejor que empiece por tomar mi consejo de reflexión, porque su "niña" no tiene nada de raro, de malo ni alguna enfermedad, eso la tranquilizó y volvió a sonreír, pensé "a ver si sigue sonriendo cuando sepa que su hija es lesbiana y no hay otra que aceptarlo, con su respectivo proceso y tiempo", no quería que le exigiera nada, pero bueno...




Siguiente semana, volvió a ir ¡con la hija!, ¿qué parte no entendió de: "solo quiero hablar con usted"?, y como yo no quería que luego de enterarse que su hija era lesbiana, se creara un pleito, mandé a la chica a casa, porque me imaginé y muy atinadamente que no lo tomaría nada bien, pero no lo permitió, me dije, ok, quiere otra confrontación directa, pues de una santa vez y la hice pasar conmigo sin la hija.




De entrada le fui comentando detalles que en ella notaba, ella decía, sí, exacto, así soy yo, muy amiguera, me gustan las fiestas, mi esposo y yo estamos bien, tenemos muchos amigos, somos y esto me pareció algo chocante: "somos socialmente relevantes", y de ahí me agarré, me supuse que siendo tan sociales, debían tener o al menos conocer a alguien lesbiana, gay, bisexual, curiosa o lo que fuera, y sí, así era, y le pregunté: ¿y qué opinión tiene de esa persona?, ella me dijo: pues es su vida, es buena persona, no hemos tenido discusiones porque "nosotros no somos de juzgar la vida de nadie" por eso le caemos bien a muchos.




Sí claro era eso, confié en lo que me dijo y le hice seguramente la pregunta más dura de su vida: ¿qué pensaría y haría si su hija fuera lesbiana?, se quedó sin hablar, no buscaba dónde poner la mirada, estaba ofuscada, ya sabía a lo que yo iba, y se puso mal, mal, le dije, a ver tranquila, y le ofrecí un vaso de agua y un pañuelo, le dije a ver hagamos ejercicios de respiración, todo va a estar bien y me interrumpió: no, nada va a estar bien, ¿qué van a pensar de mí?, que soy una mala madre... mala persona, una idiota.




Santo Dios, le dije, no, no, no, y no será así porque si le estoy diciendo y usted adivinó el único "pero" de su hija, no significa que salga a la calle a pregonarlo como si fuera un problema, una enfermedad ni mucho menos o más, es para que esté enterada que su hija es como cualquier otra, solamente que tendrá una vida difícil, que esto será un proceso de aceptación de ambas, un trabajo mutuo, no hacerlo un chisme a nivel estatal.




El caso, es que ella se negó a aceptarlo rotundamente, dijo que seguramente necesitaría a un psiquiatra... que le diera algo para hacerla cambiar, le dije eso sería peor, pero como ella se rehusó a todas las opciones que le proporcioné, le deseé la mejor de las suertes y le pedí de favor que no le arruinara la vida a su hija, que de por sí estaba algo atormentada por el miedo a que no la aceptaran.




No sé qué más habrá hecho esa señora, pero pensar que llevar a tu hija primero para un absurdo "cámbiela" a alguien social, y luego a un: cámbiele de preferencias, fue la tontería más grande que me ha tocado y vaya que me han tocado casos absurdos pero este se lleva el trofeo.




Con el pasar de los meses, me encontré con la chica en un café, estaba esperando a su novia, eso me dio mucho gusto, le pregunté y ¿cómo está tu madre? ella me dijo: a ella esto... no le interesa, se ha alejado de mí, y lo acepto, yo trato de vivir mi vida, aunque sí me intentó llevar a un psiquiatra pero no fui, me alegré por ella, porque solita estaba viviendo su proceso, sin ayuda, sin nadie más que su novia, y fue lo último que supe de esa familia tan social y me quedé con el final, la chica dándome un abrazo y las gracias porque como sea, yo le hice saber a su madre de sus preferencias que es un paso muy complicado y le dije: "tú vive como sientas que seas, que nadie te cambie, ni tu madre, se trata de tu vida, tu felicidad, no dejes de luchar porque no estás haciendo nada malo ni es una enfermedad"



Qué giros de la vida, yo que pensé que era otro caso más de flojera de la escuela, tal vez problemas de noviazgos, pero no, me resultó que la madre era la  paciente, y la hija terminó siendo la maestra, aunque a su madre le moleste, una debe tener ética y humanismo, y aunque me hubiera gustado un final donde la madre hubiera aceptado vivir el proceso junto a su hija, pues no siempre se puede lograrlo todo en terapia.




Skylar



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