Este fenómeno tan fascinante y peculiar se dio tanto en Oriente como en Occidente. Les cuento:
Ya, ya, si supieran...
Estas mujeres eran las primeras que accedían al mundo laboral, eran cultas, y sobre todo libres. Para Henry, estos matrimonios eran de "devoción pura", -por supuesto este tampoco concebía el sexo entre mujeres-.
De la mano de la escritora de éxito Yoshiya Nobuko, el amor lésbico se convirtió en un best seller crónico. Fue algo tan exitoso que se normalizó la idea de relaciones lésbicas entre chicas como paso hacía la adultez. Y al matrimonio, claro (no te esperarías que estos fueran más modernos que los otros).
Incluso se creó un género para denominar esta literatura: Clase S o género Yuri. Las novelas de Yoshiya fueron las primeras del planeta que hablaban de finales felices de romances entre mujeres e incluso de escenas eróticas explícitas. Hasta se atrevió con el romance de una profesora y una alumna (vaya, la historia se repite). Los amores eran tan intensos que empezaron a ser costumbre los suicidios dobles de parejas lésbicas adolescentes (Así son los japoneses).
Que no vuelva a pasar: toca ser tan libres y tan visibles que no haya vuelta atrás.

