Eso es lo que se preguntaba hace años Kate Pyle, y así se lo contaba a The New York Times recientemente. Y es que los bailarines homosexuales eran visibles y numerosos cuando ella era adolescente y se preparaba para ser una estrella del ballet, pero las mujeres lesbianas o no existían, o estaban totalmente camufladas, como ella misma.
Eran los años 90. Además entre mujeres había mucha más competencia que entre hombres, sin duda porque eran mucho más numerosas, por lo que ser diferente podía acarrearte quedarte sin el papel principal y que se lo llevara cualquiera de las otras 15 bailarinas siguientes.
Así lo hizo, y desde su casa de Brooklyn contactó con mujeres homosexuales bailarinas de EEUU. De aquel encuentro salieron varios proyectos artísticos. La propia Pyle ha formado la compañía Ballez, que estrenó este mes de julio Giselle of Loneliness (Una revisión lésbica del clásico Giselle), en el Joyce Theatre. También aquella tarde surgió Animals and Angels de Adriana Pierce (New York City Ballet & Miami City Ballet), un cortometraje protagonizado por las bailarinas lesbianas Cortney Taylor Key y Audrey Malek, en un dúo de puntas, estrenado el 21 de junio. (Key es una artista independiente y Malek es miembro de la Washington Ballet Studio Company).
