ESTA PUBLICACIÓN VA DEDICADA PARA LAS PERSONITAS QUE QUIEREN A FUERZAS HACERNOS "NORMALES", COMO PSICÓLOGA, ES MI DEBER HACERLES SABER QUE SER GAY, LESBIANA, BISEXUAL, NO ES UNA ENFERMEDAD, NO SE CONTAGIA Y NO SE CONSIDERA TRASTORNO, LA NECEDAD DE QUERER IMPONER IDEAS Y LA HOMOFOBIA QUE ES UNA VARIANTE DE FANATISMO RELIGIOSO EN POS DE QUERER IMPONER IDEAS... SÍ ES CONSIDERADA UN TRASTORNO, Y POR MÁS QUE ALGUIEN VENGA A QUERER CAMBIAR A LAS PERSONAS QUE AMAN DIFERENTE, DE UNA VEZ SEPAN QUE NINGÚN COMENTARIO FANÁTICO, HOMOFÓBICO Y NECIO SERÁ PUBLICADO NI LEÍDO, ANTE TODO EL RESPETO PARA LOS LECTORES QUE SÍ SON SERES PENSANTES Y TOLERANTES Y PARA LA COMUNIDAD LGBT.
GRACIAS!
El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, particularmente hacia una causa religiosa o política, o hacia un pasatiempo o hobby.
Todos los valores, creencias, principios, planteamientos y hasta costumbres, que no coincidan con los que uno cree que son los verdaderos, carecen de validez, son falsos o no se tienen en cuenta, o se rechazan.
El problema llega cuando se impone una creencia, principios… y pone todos sus medios a su alcance, incluso la violencia que se crea necesaria para lograr la imposición sin ningún límite.
Fanatismo religioso:
Quienes creen que debe tenerse fe en algo sobrenatural, o precisamente en las creencias que ellos tienen, y están dispuestos a imponer su opinión.
Todo llevado a lo irracional o exageración desmedida, es malo para nuestra salud mental.
En el fondo, el fanatismo desmedido nace de un trastorno de la personalidad, sea inducido por el ambiente social en el que la persona desarrolla su vida.
Todos los fanatismos se engendran y alimentan, de uno u otro modo, en las vísceras y, por tanto, arremeter solo contra el fanatismo religioso es un arriesgado error de objetivo.
Todo fanatismo desmedido es peligroso; el peligro que representa depende mucho menos del campo en el que se afinque, que del número de adeptos que sea capaz de allegar y de la tendencia de los mismos a aglutinarse. Con todo hay facetas del ser humano que resultan más propensas a mover masas y, por ello, a organizar seísmos sociales.
La religión y algunas competiciones de alto nivel arrastran hoy con facilidad a la masa y se convierten en un fenómeno actual particularmente agresivo y peligroso.