Dar y recibir.
Saber porque las personas se hacen voluntarias es un aspecto crucial si queremos utilizar los mecanismos adecuados para que se incorporen en la organización. Sobre todo, si tenemos en cuenta que parece que existe una tendencia a que prevalezcan más los motivos “egoístas” (Henderson, 1981, y esto significa que las organizaciones deben ser más eficaces para atraer y mantener a los voluntarios.
Los estudios realizados parecen demostrar que no existen motivaciones “puras” que lleven a participar en una asociación, sino que existe una mezcla de diferentes factores. Lejos debe quedar ese estereotipo de participar “para hacer el bien”. Actualmente, por los diversos estudios realizados, se sabe que en las motivaciones de las personas que se ofrecen voluntarias, existe una mezcla de altruismo y puro interés. En 1983 EDIS, en un amplio estudio sobre el voluntariado en España (EDIS, 1983, analizan las motivaciones de los voluntarios. Consideran que las motivaciones básicas son:
Orientación al otro: con fuerte carga de humanismo.
Orientación al yo: con fuerte carga de egoísmo.
Comprensión de la realidad colectiva: con fuerte carga de politización
En un estudio realizado para Cruz Roja Española por ALEF (ALEF, 1991 destaca que las motivaciones se moverían entre la caridad/sacrificio (deseo de ayudar al prójimo) y la idea de rebeldía (solidaridad). Las motivaciones se podrían agrupar en:
Necesidad personal de ayudar a los demás.
Necesidad de hacer algo útil.
Necesidad de conocer nuevas experiencias, de relacionarme con gente similar.
Necesidad personal de mejorar la sociedad.
Por intereses profesionales o de otro tipo.En una investigación realizada por el Instituto Henry-Dunant (Meurant, 1986)en 59 países de todo el mundo llega a una conclusión muy similar. Las motivaciones se orientan según dos ejes complementarios:
Factores éticos y morales.Servir al prójimo.
Dar pruebas de solidaridad.
Servir a la organización.Factores materiales y personales.Cumplir una tarea precisa correspondiente a una necesidad concreta, previamente identificada.
Adquirir una formación.
Buscar valoración social y personal.
Para otros autores, los tres ejes principales que pueden explicar el proceso motivacional de los voluntarios son (Zurdo, 2003:
Orientación Individualista: Se parte de las necesidades, carencias o intereses personales.
Orientación Moral: Satisfacción de necesidades ajenas, partiendo de unos valores morales que fundamentan una ética practica.
Orientación Social: Acción colectiva que trata de lograr la intervención y la transformación social.
Como vemos se mantienen a lo largo de diferentes estudios un continuo entre “dar” y “recibir” que se deberá tener en cuenta a la hora de trabajar con voluntarios, ya que si no reciben una recompensa económica, deberán recibir satisfacciones de otro tipo.