MIL GRACIAS A TODOS LOS QUE ME HAN FELICITADO VÍA TWITTER, GMAIL, Y AQUÍ MISMO, Y AGRADEZCO A LOS QUE ME ESCRIBIERON DESDE OTROS PAÍSES Y CLARO MIS PAISANOS! DORMIRÉ MUY FELIZ GRACIAS A USTEDES QUE HAN DEJADO SUS COMENTARIOS AQUÍ EN ESTE POST, HE RESPONDIDO ALGUNOS =) Y AL RATITO IRÉ RESPONDIENDO SEGÚN VAYAN LLEGANDO, GRACIAS!!!
Durante 8 años, me he dedicado en este blog a escribir y plasmar lo que siento, pienso, mis propias ideas sobre los postulados de algunos Psicólogos y contar mi vida como una manera de ayudar a quienes lo necesiten y se puedan sentir identificad@s con mis varias vivencias en el mundo LGBT y no se sientan sol@s.... pero no, no siempre fue así, no siempre pensé en ser psicóloga o ayudar propiamente a alguien.
BUSCANDO AYUDA
La historia se remonta a mis 18 años, que es cuando yo solita busqué ayuda pidiendo una cita con algún psicólogo en un hospital, pero para sorpresa mía, quienes me atendieron fueron 2 chicas guapísimas egresadas de la universidad más cara y prestigiosa que hay donde vivía, en fin, con el tiempo, ellas decidieron que mi caso requería más eh... ayuda y terminé yendo a terapia en compañía de 8 psicólogas tan bellas que parecía pasarela, todas de la misma generación y además el que fue su profesor, un médico bastante listo, retador y muy serio, con especialidad en psicología.
Mis problemas se limitaban a mil pretextos en contra de la vida, no sé por qué pasa eso me decía a mí misma, pero quería saber qué estaba mal conmigo, aunque ya sentía que lo sabía pero no quería aceptarlo.
¿TERAPIA GRUPAL?
No es común en lo absoluto, que varios terapeutas atiendan a una sola persona en exclusiva, por lo general solo es uno o hay la opción de "Terapia de grupo" pero solamente uno es el terapeuta y los demás, pacientes que comparten vivencias similares.... pero como dije, mi caso en serio requería de más....
De mis 18 a mis 20 años, estuve asistiendo regularmente, con el tiempo se integró una más... una señora psicoanalista, vaya, vaya, ya tenía todo un club: un Médico, 8 psicólogas y una maravillosa psicoanalista, todo un cuadro, era imposible que no pudieran dar con el motivo de mis miedos, de mis problemas en sí.... hubieron toda clase de hipótesis, pero no, ninguna era la correcta, me aplicaron decenas de tests de todo tipo: de inteligencia, vocacional y proyectivos, ahora ya sabían que yo era lo que se conoce ser "una niña genio" y que tenía como opciones de carreras las siguientes: médico, periodista y otra más que sinceramente no recuerdo, la cuarta era psicología.
LOS ENEMIGOS
Yo los llamaba: "Los enemigos", aún era una adolescente rebelde, y cuando supe que según los tests, para eso tenía más habilidades, me enojé, yo quería ser Veterinaria o escritora, no lo que ellos me decían por unos resultados de unos tests y sus percepciones, y medicina no, para nada me gustaba...
LA PROPUESTA: ¿POR QUÉ NO ESTUDIAS PSICOLOGÍA?
Fue entonces que ante mi renuencia de estudiar alguna de esas carreras, todos, excepto el Sr. Médico, dijeron: ¿por qué no estudias psicología? te quedaría perfecto... yo pensé: ¿qué, qué.. y unirme al enemigo? no sé qué cara habré puesto para que el Sr. Médico dijera: No, yo pienso que ella, no sería buena para medicina o psicología, no es suficiente para esas opciones, ante la risa de la psicoanalista que le dijo: ¡Ay, pero cómo no!, ya ha quedado demostrado que ella, en lo que quiere sobresale y cada que la retas, te ha mandado por un tubo... risas generales.
Pero eso, no era más que su papel, ser el que me retara en el gran grupo, el que me hiciera sentir insegura para que yo despertara de mi letargo y me decidiera de una vez a estudiar algo más, ya que la carrera de Turismo no me gustaba y no pensaba ejercerla, y fue entonces cuando pasó...
RESOLVIENDO MI CASO
Un buen día, otro más de terapia "grupal", al ellos seguir debatiendo sus ideas por las cuales pensaban que no me sentía bien conmigo misma y escuchar que todas eran erróneas les dije: "No, no es nada de eso, mi problema es que tengo miedo a aceptarme bisexual o eso es lo que siento que soy, y es por eso que me tomo pastillas para calmar esa ansiedad", silencio absoluto.
NO, NO TODOS TIENEN LA CAPACIDAD
Maru, que era la psicoanalista dijo, que ya sabía que eso me estaba pasando, pero que bisexual no lo era tanto, sino confundida y esa confusión me tenía ansiosa, con miedo, y dijo: si estudias psicología puedes ser muy buena, en si en lo que decidas hacer siempre vas a triunfar, yo dije: no lo sé... no sé si pueda... Paty, una de las dos que fueron las primeras en atenderme dijo: aprovecha que tienes la capacidad y estudia psicología, y le conteste que todos éramos capaces a lo que ella dijo: NO, NO TODOS TIENEN LA CAPACIDAD... NO AL MISMO NIVEL, LO USUAL ES LO QUE LA MAYORÍA TIENE Y LA QUE TÚ TIENES ES ENORME, le dije que lo pensaría.
Maru insistió diciendo, eres tan capaz que tú misma resolviste tu caso ante todo un grupo de psicólogas, de un médico y yo misma, no fuimos nosotros quienes pudimos darte las respuestas, tú misma lo resolviste como si ya estuvieras entrenando para ser terapeuta, yo más o menos tenía una idea de qué estaba torturándote, pero no la certeza.
LA DECISIÓN:
Lo que me hizo decidirme a ser psicóloga, ya teniendo 21 años casi, fue que pensé: bueno, ya tengo la experiencia si estudio psicología sobre:
Una adicción: ese correr como cobarde a tomar pastillas cada que sentía miedo de ser lo que soy.
Tenía ya experiencia de haber tomado terapia: un requisito durante y después de la carrera.
Tenía ya la experiencia de cómo era dar terapia: ver en acción a colegas es uno de los requisitos para ser un buen psicólogo para quienes no lo sepan.
Ya me sabía de tests: fueron tantos que ya sabía para qué servía cada uno.
Y sobretodo, ya tenía la experiencia de ser una mujer que aceptaba que amaba a otras y que, de ser psicóloga, todo eso en conjunto eran ventajas por encima de los que fueran y son mis colegas, pues no muchos han vivido lo que yo y tener las preferencias distintas sería de gran ayuda y así ha sido, ya que he pasado por tantas cosas que nada me sorprende porque o ya lo he visto o ya lo he vivido.
Y así es como llegué a ser lo que soy y no me arrepiento de ser psicóloga para nada, y me fascina ayudar, no solo por la satisfacción que te da saber que hiciste algo por alguien y mejoraste su vida, sino porque al ayudar, aprendes mucho y son los pacientes muchas veces quienes te enseñan muchas cosas y por último, me siento orgullosa porque sé que mi vida no fue ni será un desperdicio pues siento que dejaré huella de lo poco o mucho que haya hecho con cada persona que pidió mi ayuda y tuve el privilegio de ser yo quien le ayudara, aunque como ya dije varias veces, ellos son los que me han enseñado y mucho....
Skylar