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jueves, 28 de octubre de 2021

Doritos realiza conmovedor corto LGBT+ con temática de Día de Muertos

 



Doritos México no bromeaba cuando usó la frase «Orgullo todo el año» y hace unos días compartió un conmovedor cortometraje animado que además de celebrar el Día de Muertos, nos regala un mensaje inspirador (que le da título al vídeo): Nunca es tarde para ser quien eres.


En el corto, podemos ver a una familia mexicana llegando al panteón durante el día de muertos, al momento de que la abuelita de la familia coloca comida sobre la tumba de su difunto hermano Alberto, su espíritu se hace presente. Luego de que la felicidad inunda a la familia y todos se saludan, aparece otro espíritu detrás de Alberto, un hombre que nadie conoce, en ese momento, Alberto lo presenta como Mario, su pareja.


La familia se sorprende y un silencio invade el lugar, hasta que la abuelita aplaude y dice con toda la alegría del mundo «¡Qué milagro!, Creí que este iba a estar solo para siempre», toda la familia sonríe y se abraza, incluyendo a la pareja del más allá. Al final del corto vemos la frase «Nunca es tarde para ser quien eres» y el hashtag #OrgulloTodoElAño.


El vídeo se hizo viral el pasado fin de semana pues los internautas no sólo aplaudieron la calidad y creatividad del corto sino también la forma tan conmovedora con la que abordaron y unieron un temas tan importantes como el amor diverso, la aceptación y la tradición mexicana.


Desde 2016, Doritos México ha mostrado su compromiso con la comunidad LGBTTTIQ+ con la introducción de los Doritos Rainbow. Sus campañas han estado presentes cada año, pero la del «Orgullo todo el año» ha sido la más popular, pues nos recuerda que el compromiso con nuestra comunidad no debe limitarse sólo al mes de junio, como sucede con cientos de empresas.


Este año, Doritos también lanzó un vídeo titulado «Es momento de abrazar la diversidad con nuestras familias», en el que varios miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ hablaban con sus familiares sobre su salida del clóset y cómo fue el proceso de aceptación en sus familias.


Aplaudimos y reconocemos el compromiso de Doritos con la diversidad, la aceptación y el respeto. Y si no han visto el vídeo, tomen unos pañuelos, porque las lágrimas van a salir.


viernes, 2 de noviembre de 2018

Halloween: Tradición Mexicana vs. Halloween: las incongruencias


Hace algunos años se escribió la historia del Halloween, y hoy la vamos a recordar, no con el propósito de alentar a la práctica de esa tradición de la cultura anglosajona que tiene su origen en Irlanda; se trata de hacer una simple reflexión de la supuesta cruenta lucha que pretendemos tener para que nuestros jóvenes se inclinen por sus propias costumbres culturales en vez de las importadas. 

El caso concreto es el Halloween. Y es que cada año, para estas fechas, ya estamos todos de nuevo preocupados de qué hacer para que nuestros hijos no se anden disfrazando de diablos y demonios, pero no nos ocupamos de las estrategias para que los muchachos abracen convencidos las costumbres mexicanas, en específico el Día de Muertos. Ojo: en ambos casos, el Halloween y el Día de Muertos, la coincidencia es venerar a seres inexistentes. 


La enorme diferencia es que el primero es una tradición de la cultura Celta, nacida en Escocia, para celebrar el fin de la cosecha en octubre y el inicio de la estación oscura (nada que ver con el oscurantismo). Ese día llegaban todos los espíritus para atraer a sus seres amados. El segundo, el Día de Muertos, es la fecha marcada en el calendario cultural mexicano para recordar a nuestros muertos; el problema entre uno y otro es que en el uno (Halloween) hay detrás una enorme campaña publicitaria natural y, en el segundo, nadie nos ocupamos de fortalecer el lazo entre la tradición y nuestros hijos. 


Nos tiramos al piso y repudiamos la práctica de los disfraces y las fiestas con máscaras y capas de diablo... nos molesta que los niños anden pidiendo Halloween (y ni siquiera saben qué fregados es eso ni por qué) y nos rasgamos las vestiduras cuando en las escuelas se permite eso... pero no somos capaces de decirles a los hijos, alumnos, sobrinos, amigos, que el Día de Muertos también puede ser festejado así o mejor. Veamos qué es, en síntesis, la historia del Halloween: 


La palabra proviene del inglés antiguo "All halllow`s eve", que significa víspera de todos los santos. Tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que significa fin del verano. Se celebraba el final de la temporada de cosechas y se consideraba como el año nuevo celta, que comenzaba con la estación oscura, es decir, a partir de noviembre, porque el sol se ocultaba más temprano. 


Los antiguos celtas consideraban que la línea que divide a este mundo con el otro, es decir, el de los muertos, se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus, buenos o malos, pasar a través de ella. Los ancestros familiares muertos eran invitados para ser homenajeados y su presencia era cuidada por los espíritus buenos, mientras que los espíritus malos eran alejados con el uso de trajes, máscaras y capas. 


Se cree, además, que el propósito de esos disfraces era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado; esa noche, la del 31 de octubre, en Escocia se apagaban todas las luces en los hogares y se encendía una sola hoguera a la que se lanzaban los huesos de animales sacrificados. Los disfraces eran un símbolo importante para evitar a los espíritus malos.


¿Cuándo se entrelazaron las fechas del 31 de octubre (Halloween) y la del primero de noviembre, Día de todos los santos?


Muy interesante: al tener lugar la ocupación romana en dominios celtas, en la época en que predominaban las festividades paganas, el papa Gregorio III (731 al 741), intentó suplantar, por la festividad cristiana, el Día de todos los Santos, pero no se proponía eliminar el Halloween, sino disminuir la festividad pagana. La tradición cristiana celebraba el Día de todos los Santos el 13 de mayo, pero entonces Gregorio III decidió trasladar la fecha al primero de noviembre para evitar de alguna manera que la celta siguiera siendo una fiesta pagana de muchos más días. 


Por eso, a partir de entonces, el Día de todos los santos está inmediatamente ligada al Halloween de la cultura celta. No nos espante, pues, que tenemos cercanías históricas con la festividad pagana celta y la inteligente estrategia cristiana para contrarrestar los efectos de expansión del Halloween, fue sin duda una medida que a la fecha mantiene precisamente acotado a un día lo que después pasa a ser el día de brujas. 


A Estados Unidos el Halloween llega en 1840, cuando los inmigrantes irlandeses se establecen en colonias norteamericanas; los celtas siguieron con su tradición, pero sufrió serias transformaciones y mutaciones. Los irlandeses festejaron el Halloween de manera normal hasta 1920, porque un año después, en Minnesota, se efectuó el primer desfile con disfraces donde aparecieron disfraces de brujas, con escobas voladoras, sombreros de pico, trajes negros y narices alargadas. 


La sensación para los norteamericanos fue precisamente las brujas, que fortalecieron por décadas, hasta convertir brujas y calabazas en las imágenes del Halloween (la calabaza, costumbre celta también. Los irlandeses difundieron la calabaza con una vela dentro y colocada en las ventanas, inspirada en una leyenda irlandesa llamada Jack el tacaño. En pocas palabras, cuenta la leyenda que Jack fue un estafador, vividor y borracho que engañó al diablo muchísimas veces. Cuando Jack muere y llega al infierno, el diablo lo reconoce y lo expulsa. Jack no podía regresar a la tierra por lo escuro del infierno, y entonces el diablo le lanza un carbón encendido que Jack puso en un nabo que vació para que no se apagara con el viento. 


Los irlandeses adoptaron la costumbre de poner nabos en las ventanas con velas dentro, pero al llegar a Estados Unidos, advirtieron que las calabazas eran más abundantes que los nabos y, hasta la fecha, las calabazas son el Jack que aleja a los espíritus malignos. 


Luego, en 1970, los norteamericanos exportaron el Halloween a través de la televisión y la cinematografía... No nos desgastemos pues en luchar contra una tradición que tiene su origen y su historia. Lo que nosotros debemos hacer es reforzar nuestras propias costumbres y, muy lejos de satanizar tradiciones importadas, expliquemos a nuestros hijos por qué la importancia de preservar lo que es de casa y lo muy nuestro. 


La cultura no tiene por qué ser aburrida y nos empeñamos en hacer de nuestras costumbres un proceso impositivo y aburrido; obligamos a nuestros alumnos a instalar altares de muertos, pero pocas veces les explicamos en qué consisten y por qué un altar debe dedicarse a determinada persona.

  
Criticamos que nuestros hijos se vistan el 31 de octubre de brujas y diablos, pero no somos capaces de generar una atracción para arraigarlos en el Día de Muertos. Criticamos el Halloween, pero no nos importa celebrar a Santoclós, que también es una tradición anglosajona, ni el árbol de Navidad, importados todo eso de Europa. 

De hecho, abrazamos con pasión a Santoclós y mandamos al olvido a los Reyes Magos, aunque, afirmo: esto sucede en el norte del país, no en el sur. 


Finalizo: no luchemos contra las tradiciones importadas, luchemos por arraigar las nuestras. Si queremos desaparecer Halloween de México... ¿también expulsaremos a Santoclós? Una simple pregunta de cosas comunes.


Fuente: JLG


lunes, 31 de octubre de 2016

Día de Muertos: la tradición en México, algo de historia


El Día de Muertos es una celebración mexicana, que honra a los difuntos el 2 de noviembre, pero comienza para muchos desde octubre y algunos otros lo celebran el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. 

Es una festividad que se celebra en México y en algunos países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. 

La Unesco ha declarado la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Existe en Brasil una celebración similar conocida como Dia dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces prehispánicas que el Día de los Muertos. 

El culto a la muerte en México no es algo nuevo, pues ya se practicaba desde fechas próximas al año 1800 a.C. Así mismo, en el calendario mexica que se localiza en el Museo de Antropología, se puede observar que entre los 18 meses que forman este calendario, había por lo menos 6 festejos dedicados a los muertos. 

Los evangelizadores cristianos de tiempos coloniales aceptaron en parte las tradiciones de los antiguos pueblos mesoamericanos para poder implantar el cristianismo entre dichos pueblos. Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. 

Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. 

El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte" (actualmente relacionada con "la Catrina", personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. 

Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos. El paso de la vida a la muerte es un momento emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. 

México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas. 

De cualquier modo, hay que destacar que esta celebración no es propia de todos los mexicanos puesto que, pasa a ser una fiesta que se ha convertido en un símbolo nacional y que como tal es enseñada (con fines educativos) en las escuelas del país, existen muchas familias que son más apegadas a celebrar el “Día de todos los Santos” como lo hacen en otros países católicos. 

Además, cabe mencionar la fuerte influencia de los Estados Unidos que, al menos en zonas fronterizas, se evidencia con la presencia de la fiesta conocida como Halloween, la cual se celebra cada año con más frecuencia y en un mayor número de hogares. 

De ahí también que exista una inquietud entre los propios mexicanos de querer preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana sobre otras celebraciones parecidas. Sin embargo muchos mexicanos consideran que el Día de Muertos al ser una fiesta sincrética es capaz de convivir y adoptar otros festejos no tradicionales de manera sana, permitiendo el uso de los disfraces, sin restar su importancia cultural y ni poner en riesgo su existencia en México, continuando un proceso de transformación cultural que se ha venido desarrollando durante los últimos siglos.


viernes, 3 de octubre de 2014

Halloween: Tradición Mexicana vs. Halloween: las incongruencias


Hace algunos años se escribió la historia del Halloween, y hoy la vamos a recordar, no con el propósito de alentar a la práctica de esa tradición de la cultura anglosajona que tiene su origen en Irlanda; se trata de hacer una simple reflexión de la supuesta cruenta lucha que pretendemos tener para que nuestros jóvenes se inclinen por sus propias costumbres culturales en vez de las importadas. 

El caso concreto es el Halloween. Y es que cada año, para estas fechas, ya estamos todos de nuevo preocupados de qué hacer para que nuestros hijos no se anden disfrazando de diablos y demonios, pero no nos ocupamos de las estrategias para que los muchachos abracen convencidos las costumbres mexicanas, en específico el Día de Muertos. Ojo: en ambos casos, el Halloween y el Día de Muertos, la coincidencia es venerar a seres inexistentes. 

La enorme diferencia es que el primero es una tradición de la cultura Celta, nacida en Escocia, para celebrar el fin de la cosecha en octubre y el inicio de la estación oscura (nada que ver con el oscurantismo). Ese día llegaban todos los espíritus para atraer a sus seres amados. El segundo, el Día de Muertos, es la fecha marcada en el calendario cultural mexicano para recordar a nuestros muertos; el problema entre uno y otro es que en el uno (Halloween) hay detrás una enorme campaña publicitaria natural y, en el segundo, nadie nos ocupamos de fortalecer el lazo entre la tradición y nuestros hijos. 

Nos tiramos al piso y repudiamos la práctica de los disfraces y las fiestas con máscaras y capas de diablo... nos molesta que los niños anden pidiendo Halloween (y ni siquiera saben qué fregados es eso ni por qué) y nos rasgamos las vestiduras cuando en las escuelas se permite eso... pero no somos capaces de decirles a los hijos, alumnos, sobrinos, amigos, que el Día de Muertos también puede ser festejado así o mejor. Veamos qué es, en síntesis, la historia del Halloween: 

La palabra proviene del inglés antiguo "All halllow`s eve", que significa víspera de todos los santos. Tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que significa fin del verano. Se celebraba el final de la temporada de cosechas y se consideraba como el año nuevo celta, que comenzaba con la estación oscura, es decir, a partir de noviembre, porque el sol se ocultaba más temprano. 

Los antiguos celtas consideraban que la línea que divide a este mundo con el otro, es decir, el de los muertos, se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus, buenos o malos, pasar a través de ella. Los ancestros familiares muertos eran invitados para ser homenajeados y su presencia era cuidada por los espíritus buenos, mientras que los espíritus malos eran alejados con el uso de trajes, máscaras y capas. 

Se cree, además, que el propósito de esos disfraces era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado; esa noche, la del 31 de octubre, en Escocia se apagaban todas las luces en los hogares y se encendía una sola hoguera a la que se lanzaban los huesos de animales sacrificados. Los disfraces eran un símbolo importante para evitar a los espíritus malos.

¿Cuándo se entrelazaron las fechas del 31 de octubre (Halloween) y la del primero de noviembre, Día de todos los santos?

Muy interesante: al tener lugar la ocupación romana en dominios celtas, en la época en que predominaban las festividades paganas, el papa Gregorio III (731 al 741), intentó suplantar, por la festividad cristiana, el Día de todos los Santos, pero no se proponía eliminar el Halloween, sino disminuir la festividad pagana. La tradición cristiana celebraba el Día de todos los Santos el 13 de mayo, pero entonces Gregorio III decidió trasladar la fecha al primero de noviembre para evitar de alguna manera que la celta siguiera siendo una fiesta pagana de muchos más días. 

Por eso, a partir de entonces, el Día de todos los santos está inmediatamente ligada al Halloween de la cultura celta. No nos espante, pues, que tenemos cercanías históricas con la festividad pagana celta y la inteligente estrategia cristiana para contrarrestar los efectos de expansión del Halloween, fue sin duda una medida que a la fecha mantiene precisamente acotado a un día lo que después pasa a ser el día de brujas. 

A Estados Unidos el Halloween llega en 1840, cuando los inmigrantes irlandeses se establecen en colonias norteamericanas; los celtas siguieron con su tradición, pero sufrió serias transformaciones y mutaciones. Los irlandeses festejaron el Halloween de manera normal hasta 1920, porque un año después, en Minnesota, se efectuó el primer desfile con disfraces donde aparecieron disfraces de brujas, con escobas voladoras, sombreros de pico, trajes negros y narices alargadas. 

La sensación para los norteamericanos fue precisamente las brujas, que fortalecieron por décadas, hasta convertir brujas y calabazas en las imágenes del Halloween (la calabaza, costumbre celta también. Los irlandeses difundieron la calabaza con una vela dentro y colocada en las ventanas, inspirada en una leyenda irlandesa llamada Jack el tacaño. En pocas palabras, cuenta la leyenda que Jack fue un estafador, vividor y borracho que engañó al diablo muchísimas veces. Cuando Jack muere y llega al infierno, el diablo lo reconoce y lo expulsa. Jack no podía regresar a la tierra por lo escuro del infierno, y entonces el diablo le lanza un carbón encendido que Jack puso en un nabo que vació para que no se apagara con el viento. 

Los irlandeses adoptaron la costumbre de poner nabos en las ventanas con velas dentro, pero al llegar a Estados Unidos, advirtieron que las calabazas eran más abundantes que los nabos y, hasta la fecha, las calabazas son el Jack que aleja a los espíritus malignos. 

Luego, en 1970, los norteamericanos exportaron el Halloween a través de la televisión y la cinematografía... No nos desgastemos pues en luchar contra una tradición que tiene su origen y su historia. Lo que nosotros debemos hacer es reforzar nuestras propias costumbres y, muy lejos de satanizar tradiciones importadas, expliquemos a nuestros hijos por qué la importancia de preservar lo que es de casa y lo muy nuestro. 

La cultura no tiene por qué ser aburrida y nos empeñamos en hacer de nuestras costumbres un proceso impositivo y aburrido; obligamos a nuestros alumnos a instalar altares de muertos, pero pocas veces les explicamos en qué consisten y por qué un altar debe dedicarse a determinada persona.
  
Criticamos que nuestros hijos se vistan el 31 de octubre de brujas y diablos, pero no somos capaces de generar una atracción para arraigarlos en el Día de Muertos. Criticamos el Halloween, pero no nos importa celebrar a Santoclós, que también es una tradición anglosajona, ni el árbol de Navidad, importados todo eso de Europa. 

De hecho, abrazamos con pasión a Santoclós y mandamos al olvido a los Reyes Magos, aunque, afirmo: esto sucede en el norte del país, no en el sur. 

Finalizo: no luchemos contra las tradiciones importadas, luchemos por arraigar las nuestras. Si queremos desaparecer Halloween de México... ¿también expulsaremos a Santoclós? Una simple pregunta de cosas comunes.

Fuente: JLG