y tú, ¿te has enamorado de tu mejor amiga?
Veamos, a mis lindos 13 años andaba ya en 3 de secundaria, rogando salir, puaj ¡qué aburrimiento!
No, aun no era Miss popularidad, mis amigas se llevaban con la chismosa de tercero de otro salón, bendita la hora, pues ella se llevaba con una chica de segundo, sí, la Miss simpatía de segundo, una niña que al principio cómo me caía mal que estuviera con nosotras en el descanso, pero bueno, ahí estaba preguntándole a la amiga chismosa por un niño de su salón, ¡aburrido!, ni modo a aguantarla ese septiembre.
La niña en cuestión era Marisol, como la conocí es otra historia paralela a la escuela, la iglesia, ¡oh sí!, mi amiga Ligia parte de mi grupito me arrastró un sábado a clases de catecismo, entre no muy convencida dije sí, y heme ahí con cara de extravío, de repente apareció… como siempre, con esa sonrisa hermosa que arrasaba, con ese cabello castaño clarito larguísimo y sus ojos verdes que iluminaban como lluvia de abril, me preguntó mi nombre y me extendió la mano, yo auchs, le respondí y me dijo: "eres amiga de…" le dije: "más bien mis amigas, yo no la conozco bien", ese fue el principio de.
Octubre, ella misma me hizo una postal con su letra rara y me regaló un peluchito pequeño, me quiso abrazar como ejem, ejem, normalmente se acostumbra, pero me eché para atrás, ella sacada de onda solo se rió y me dijo: "vamos a platicar".
Pasaron los meses, y ya no éramos el grupo de amigas éramos ella y yo con mil conflictos, mis amigas y sus amigos se declararon la guerra de miradas y de paso de reproche a nosotras por alejarnos de ellos, ella muy enojada fue hacia los suyos y les dijo: "¿no pueden dejarnos aunque sea los descansos a solas?, ¡paso con ustedes todo el día!" Yo quise morir, pero qué carácter…
Mis sábados eran geniales, los descansos también, ella amaba hablar sin parar yo, no decía ni pio, me la pasaba escuchándola… yo, con una paleta en la boca y sintiéndome contenta de estar a su lado, de escuchar sus aventuras y desventuras y mirando al cielo, así, era feliz.
Llegó la hora de despedirnos, me iría a la prepa, ella en mi libretita cursi de recuerdos me escribió: “Ojala sigámonos viendo y llevándonos bien, te quiero”, mi amada “Lolita” bella, comprensiva, caprichosa, coqueta se despedía de mí, aunque quien se iba era yo, esa imagen ultima de ella sonriente en la secundaria, aun me hace sonreír.
Vaya que si nos vimos, era a diario… yo ya en la prepa a mis 14 casi 15 años, tuve mi primer “novio”, ella lo tomó normal, ella tenía cientos tras ella, de los que escuchaba horas pero no en la calle, no en la sala, era en mi cama y ella recostada a mi lado, para ser exactas ella se posaba en mi pecho o en el hombro y me tomaba de la mano y las colocaba en mi pecho también, yo, seguía sin decir algo, nada, no podía hablar, solo sentir y sabía que lo que estaba sintiendo no era “normal”, mucho menos creo que las amigas se encierren en su recámara a solas, abrazadas de la mano y así, pero no decía nada, más que cuidar que no se me notara que se me aceleraba el corazón y sí, era muy inocente pero muy peligroso sentía yo por alguna razón, pero como hasta ahora peco de inocente.
Al fin mis 15 años, fiesta en casa, como niña “seria” nada de fiestones, raro, para entonces tenía un par de amigas que eran… eh, creo que estaban coqueteándose no lo sé… yo las presenté a las 3 y les dije me permiten, porque verán como llegaron tempranísimo no me he arreglado ni bañado, qué oso, cuando volví a mi recámara ¡sorpresa!, una de mis amigas de escuela me dijo “hey, alguien ahí te espera” y entró conmigo, ella se “perdió” con la otra al final de la cama, sin luz… Marisol me esperaba sentada, yo aun con el cabello mojado me acerqué y me senté frente a ella, que muy quitada de la pena me tomó de la barbilla y me dijo: “te quiero” y me acomodó en su regazo a acariciarme el cabello, yo... en las nubes, pero no decía nada, solo sonreía.
Cuando sentí que ay, esto se pone raro, me levanté y me fui a sentar teniendo como respaldo la cama, ella se me acercó y me dijo: “¡pon a tu novio, Ah, Luismi, Siiii!, y lentamente se me acercó a cantarme al oído: “Fría como el viento” ¿por qué sería?, en fin, que estábamos tomadas de la mano y llegó el momento que su desesperación le ganó quizás, que me jaló de la blusa y me dijo: ¿por qué eres tan fría?, me dio risa su enojo y me reí, ella se enojó, no sabía que tenía que controlarme para no besarla claro, si a esa edad yo hubiera sabido besar.
Más tiempo, más acercamientos, más evasiones de mi parte, ella sabía cómo seducir tremendamente ¿yo? Sabía con silencios escaparme, pero un 12 de febrero no pude más…
Mismo escenario, ella, mi cama y yo, a solas, de noche, planeábamos qué haríamos el 14, yo ya no tenía novio, ella tampoco, así que quedo de llamar al día siguiente, pero lo que pasó antes fue mi… bienvenida a empezar a salir del clóset.
Como siempre llegó, lanzó sus cosas a un lado y se recostó a mi lado, me decía “me gustan tus manos…” o algo así como: ¿te habían dicho que tienes unas pestañas larguísimas y lindas? Y yo para evadirla le dije: eh sí y a todos los 24 anteriores les he respondido lo mismo.
Sí, era yo una miedosa, pero bien que me dejaba acariciar las manos, mientras la sentía en mi pecho y la dejaba escuchar ese latir de corazón enamorado, mientras escuchábamos “Tan enamorados”, de pronto se puso seria y de frente yo también y sin decir nada, me abrazó muy fuerte, jamás había sentido lo que sentí, se me quedó mirando… y me acarició la cara yo sin saber qué hacer me le “metí” dentro de su cabello y su cuello, me enloqueció esa niña de 15 años, su abrazo, quizás escuchó perfectamente mi respiración y mi inocencia de olerle el cabello de perderme en el, de pasar apenitas la boca en su cuello y su orejita pequeña, pensé que me alejaría pero no fue así, y de vuelta a vernos de frente le toque la nariz de manera juguetona, jejeje, ella muy seria se me acercó, auchs, sentí su aliento y me solté más rápido que ya, me levanté de la cama por primera vez sintiéndome segura de qué pasaba, ella quizás también y se sentó a mi lado solo dijo: "te marco mañana" y ahí me quedé sentada… confundida y segura.
13 de febrero, nadie me pasó la llamada… a mi familia no le caía bien esa “amistad” así que hice planes con mi ex, el 14 por la noche llegó ella, solo me entregó un papelito donde decía que se despedía de mí, porque no quería lastimarme y lastimarse, que era lo mejor… corrí a llorar como la niña que era, mi hermana mayor al ver todo se enojó, tomó el papelito y se fue con mi ahora cuñado a casa de Marisol y le dijo Dios sabe qué, rompió el papelito y se lo aventó a la cara, fue el fin de mi felicidad por muchos años, lloré más que mil mares, ¿por qué?, ¿por qué…? era la pregunta, por qué me hizo eso.
Pasaron años, yo ya era popular, mi mejor amiga (de turismo) Karla era una Barbie, y a Marisol simplemente no le cayó bien, más bien la odiaba, yo no entendía por qué, pero un día se me ocurrió no ir a la escuela aburrida, sin saber que ¡Karla tampoco! Y sin saber que a Marisol se le había ocurrido ir a verme, al no encontrarme a mí ni a Karla, no sé qué le pasó por la mente que consiguió el número de ella y le marcó, yo me vine a enterar porque Karlita me llamó y me dijo: “tu amiguita sepa cómo me llamó y pregunta por ti”, me enojé claro, horas más tarde llegó Marisol a mi casa, como siempre a la cama, le dije: ¿pero qué te sucede?, ella mirándome fijo de plano me lo dijo: “tu amiga Karla es como un cristal entre tú y yo”, yo no entendí… pero la abracé y le dije: ¿estás…? Me dijo: “¡estoy celosa!” ah ya veo, ¿Qué hacer para contentarla?, ah sí, abrazarla mucho, muchísimo hasta que anocheció así abrazadas y riéndonos.
Ya en psicología ah, mi primer año, hice grupo con Eduardo, mi aún mejor amigo y mi eterno enamorado toda la carrera, un tipo guapísimo alto, delgado, rubio, ojos verdes, educado y Valeria… Valeria Dios, esa niña la resumo así: era tan hermosa que trabajaba como “chica superior”, cometí el error de citarlos a los 3 al mismo tiempo, pensé: “se llevarán bien y conocerá a mis nuevos compañeros”, error, nada más llegó, me saludó de beso y en eso Eduardo y Val se asomaron, los saludó y me dijo: vente a un lado… y le dije: ¿Qué pasa?, y solo dijo: me voy, le dije: no, dijo: sí y te quitas de mi lado, le dije no, así me tuvo persiguiéndola y mis amigos al ver el show no dijeron nada, le dije: “no te vayas”, ella muy enojada dijo que pensó que estaríamos solas para hablar, le dije: pero aun se puede, dijo que ya no y de un buen empujón me dejó plantada en la acera, mis amigos corrieron a mí, me dijeron ¿Qué le pasa?, les dije “no sé”.
Bueno, situaciones así, muchas, cosas raras, que yo pues teniendo novio formal de años trataba de olvidar, de pasar por alto, hasta que le presenté a unas amigas de mi prima, y otra vez los celos, la posesividad, el hacer cosas como tomarme de la mano con esa canción de mi amado Luismi: “Encadenados” yo preferí fingirme dormida en el mueble, mis amigas decían: uh, está enamorada de ti… ejemplos muchos, como cuando acostumbrábamos beber un poco con las amigas y me decía: "hey te toca dar tanto" y le decía sí, espera anda en mi pantalón mientras platicaba con los chicos que a veces invitábamos, y ella quitada de la pena me metió la mano a la bolsa de mi pantalón, la de enfrente buscando y yo ay Dios mío, pensé suéltame ¡no toques ahí!
Terminamos alejándonos porque decidí ya no más… claro, tenía novio, nuevas amigas de antro y universidad y ella pues me veía como siempre muy fresa, nada que ver, solo que pues yo trabajaba desde los 17, vestía bien y mi escuela era tipo pasarela.
Pero un día de tantos en el primer año aun, Eduardo dijo sus intenciones, sentí que ya basta de mentir, tenía 23 años tenía que desahogarme, le dije: soy gay, me dijo: ¿y tu novio sabe? Le dije: sí, siempre ha sabido… y claro, hablé con mi novio, él dijo sabía que podría pasar, pero casémonos, le dije: no, no si no lo intento, me dijo: ¿con quién, con Marisol? Ella te volvió así, están enamoradas de años, le dije: es mi problema no el tuyo…
Meses después del destape con Eduardo, le dije a Marisol que pasaba malos días vamos a descansar a un lugar a solas, tengo que hablar contigo, elegimos un hotel, sí, que raro, no paso nada… solo me dijo: "necesito que me abraces y no me sueltes", se durmió entre mis brazos y fue la única vez que mi boca sintió sus labios un roce apenas… así nos dormimos, sin hablar.
Me dije, sí, ¿soy gay? qué hacer… mmm, ponerme un límite, si no pasa nada a mis 25, me caso y me olvido de esto, cosa que hubiera sido un gran error, pues no se quita, no es enfermedad ni se elije, en ese lapso, ya sabes que pasó conocí a mujeres y bye a mi novio de años.
Después de decirle bye a mi novio, fui a decirle, le dije a Eduardo que se “llevara” a la amiga de Marisol a cenar y nos dejara solas, al fin, luego de más de 10 años le diría la verdad que era muy sabida y nosotras evadíamos, más yo claro, muy nerviosa le dije: "tengo que decirte algo que me ha traído loca desde que nos conocemos no es fácil decirlo pero… soy gay", ella solo se me quedó viendo sin decir nada… luego dijo: "está bien" y… y no entendió que de quién estaba enamorada era de ella, más bien le dio pánico y lo entendí, poco después fue lo de Berenice.
Años más tarde en una llamada, le dije “y tú que no me pelaste cuando me declaré” ella me respondió: ¿qué, jamás me dijiste eso, dijiste que eras gay no que estabas enamorada de mí o sí? Dije: ay ¡no puede ser!, me dijo: me vengo a enterar 10 años después… y tú estas feliz y yo, yo sigo soltera y de ahí, pocas veces la he visto.
He de recalcar que cada que nos vemos no es porque nos citemos, sino que nos “encontramos” por casualidad en las calles, en los momentos que raramente más nos necesitamos, lo primero que me dice es: “había estado buscándote y llamándote”, se refiere con la mente, raro sí, pero así nos sentimos… la última vez que la vi, estaba tan bella, desafortunadamente yo andaba soltera y en una cita y ella entró a donde estaba, yo me levanté como de rayo y la presenté, ella sin ver mucho a mi cita… me empezó a acomodar la blusa, a metérmela bien en mi falda… y se sentó jajaja, mi cita desapareció de mí… dejó de existir.
Y bueno, ella es madre soltera, no sé dónde viva ahora, pero he estado como dije “percibiendo” que me necesita y yo a ella, la canción cuando me fingí dormida creo que nos queda bien: “Encadenados”.
Así como verás no sé qué fue lo que tuvimos, nunca nadie dio un paso cuando todo estaba para darlo, pero la amé tanto que por respeto nunca pude hacer más que ignorarla y tener como un maravilloso recuerdo de ese beso tan breve y del que nunca hablamos por supuesto, por ella es que empecé a escribir poemas, ante mi imposibilidad de expresarme, ella siempre siguió con sus frases que a veces solo ella las entendía, como la última vez que estuvo aquí, que me abrazo más fuerte que nunca y me dijo al oído: “te quiero mucho, aunque no lo creas te quiero, eres como una tarde…”
Nadie me hizo sentir así años y solo ella ha leído todos los poemas, escritos que me inspiró… y una carta larguísima de la cual me dio la copia, me dijo: es lo mejor que me han escrito.
Han pasado años en su búsqueda, esta semana la he encontrado.
Pensando en ella, es que va esto y porque eres mi amiga y quiero que me conozcas más.
Podría hacer mil cosas pero ¿sabes?, yo prefiero ser su mejor amiga porque no quiero perderla, es demasiado especial para y en mi vida, no yo lo hacía extraordinario como ella decía, ella era la extraordinaria.
Skylar
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