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sábado, 11 de julio de 2020
martes, 17 de diciembre de 2019
CARTA DE UNA MUJER BISEXUAL A UNA LESBIANA
Hola,
Soy yo, una chica con la que muchas veces has cruzado miradas, quizás intercambiado besos, incluso una relación. La que te ha aparecido en una app, la amiga o ex de una amiga, la de internet. Nos hemos conocido, e incluso puede que llegáramos a querernos. Pero yo soy bisexual y tú eres lesbiana.
A veces solo una etiqueta, a veces un abismo. A los 17 años tuve mi primer novio. Fue también mi primera experiencia sexual. No la recuerdo como una experiencia agradable. Él era un machito y yo tenía aún demasiadas fantasías románticas en la cabeza como para darme valor. En mi primer año de universidad conocí a Pablo y conocí el amor, el deseo. Estuvimos cuatro años juntos. Además de amantes, éramos amigos. Pero queríamos cosas diferentes, el amor no nos alcanzó.
Hasta que a los 25 no conocí a Elena, no me plantée antes la bisexualidad. Sigo pensando que la bisexualidad es más invisible que el lesbianismo, todo se mueve entre los parámetros de la heterosexualidad y la homosexualidad. La amé locamente, así como se aman las personas hermosas. Ella dio un giro a mi vida, y mi amor por ella abrió algo en mi. En ese momento comenzó una presión desde distintos ámbitos, mi familia, mis amigos y mi novia, para definirme. Mi madre prefería decirle a sus amigas que yo era lesbiana en lugar de bisexual, según ella lesbiana se nace, la bisexualidad es un vicio. Las deconfianzas de mi novia no ayudaron a avivar nuestro amor. "¿Pero qué te gusta más?" "¿Cómo sé si en un tiempo más no te das cuenta de que necesitas un hombre y yo no puedo dártelo? No puedo competir".
No conseguí que entendiera que mientras estaba enamorada de ella no me gustaba nada. Ni hombre ni mujer. Que no necesitaba más. Después de Elena tuve una relación muy intensa con Sandra. No llegó al año. Desde entonces no me he vuelto a enamorar. He tenido amoríos con un par de chicos, otra chica... Pero no es fácil ser bisexual. La gente se siente con el derecho de opinar acerca de tu vida y muchas veces me he sentido discriminada por ti.
Cuando conoces a un chico y le dices que eres bisexual, en un 85% va a proponerte un trío. Qué se le va a hacer, a veces no les alcanza para más. Cuando conozco a una lesbiana y le digo que soy bisexual desarrolla un montón de teorías (no en todos los casos, pero sí bastantes):
- Muchas lesbianas prefieren decir que son bisexuales para aminorar el impacto de decir lesbiana: Vale. Pero no es mi caso. Yo soy bisexual, siento atracción sexual por algunos hombres y algunas mujeres. No necesito aminorar impactos.
- Algo debe gustarte más... ¿Eres más lesbiana o más heterosexual?: Aunque resulte difícil de creer no venimos predeterminadas con un porcentaje específico. No soy 47% lesbiana ni un 77,2% heterosexual. Soy bisexual. No es que me guste más algo que lo otro. Si necesitas un porcentaje solo puedo decir que tengo una vecina, bajita, morena, con unas curvas impresionantes que me pone un 99% cachonda cuando la veo en el ascensor. Pero normalmente lo que me sucede es que me enamoro de una persona, de cómo es, de cómo me trata, de lo que me provoca.
- No sé si eres bisexual pero pareces lesbiana: Irrefutable. Nunca he entendido que quiere decir.
-Si eres bisexual y si estás con una chica, en algún momento echarás de menos a un hombre: Pero vamos a ver, cuando tú estás con una chica, ¿echas de menos a otra chica? Es probable que si estás enamorada no veas más allá de esa chica, imagines tu vida a su lado, a vuestros hijos, y que te haces anciana junto a esa mujer. Eso mismo siento yo.
- Al final terminarás haciendo tu vida con un chico, es más fácil: Jamás me he movido por lo que sea más fácil o más difícil. Hasta ahora solo me he movido por el corazón. Nunca he considerado difícil tener una relación con una chica (salvo cuando nos llega la regla a las dos), al contrario, es maravilloso.
- Como eres bisexual tienes más probabilidades de ser infiel, como te gusta todo: Aunque sea difícil de creer, cuando las bisexuales salimos a las calle no nos volvemos locas con cada hombre y cada mujer que nos encontramos en el autobús, la panadería o el supermercado. Me gustan algunos hombres, me gustan algunas mujeres. Por otro lado, la infidelidad es más acorde a la personalidad de alguien que a su orientación sexual. Nunca he sido desleal a ninguna pareja. No más prejuicios entre nosotras. Ya bastantes hay a nuestro alrededor como para que nosotras entremos en ese juego. El único juego que deberíamos jugar es el del amor...
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Carta de una chica bisexual
Hace un par de meses tuve que asistir al psicólogo con una sola duda en mente: ¿mi orientación sexual es normal? Había escuchado en conversaciones que la bisexualidad era algo poco visto, anormal y no del todo aceptado. Tenía amigos gays y amigas lesbianas, que decían: “yo antes juraba que era bisexual, y mírame ahora” cosa que me causaba curiosidad, así mismo angustia por descubrir mi verdadera orientación sexual.
En mi adolescencia noté que me gustaban los chicos, sí, pero las chicas también, sabía que la bisexualidad existía, aunque nunca había conocido a alguien que se identificara de aquella forma.
En ese entonces noté dos cosas: primera, la bisexualidad es confusa no hay mucha visibilidad sobre la misma; y segunda, muchas de las personas confundidas tomaban la bisexualidad como transición para aceptarse finalmente cómo gays, lesbianas, incluso heterosexuales.
Cuando empecé a admitir mi bisexualidad, compañerxs insinuaban a tríos, y es “casual” que las personas te juzguen como alguien libertino sin tener mucho compromiso, entre muchos otros prejuicios comunes.
Es difícil encontrarse a uno mismo en un universo de aceptación limitada. Pensé que, tal vez, mi orientación estaba limitada por mis gustos: ¿los chicos me tenían que atraer igual que las chicas? ¿Acaso sí estaba en un limbo de confusión? Tal vez podría ser heterosexual, tal vez no.
Con preguntas, confusión e investigación me atreví a preguntarle a un experto sobre el tema. Sólo con la esperanza de obtener respuestas. Y sí, las obtuve: es normal sentirse atraído por ambos géneros, no necesariamente de la misma forma. Por ejemplo sentir más interés, en la mayoría de veces, por chicas que por chicos. Eso es ser bisexual. No se trata de una equidad completa en los gustos, sin embargo, también existe. No somos mitad heterosexuales y mitad homosexuales. Al fin y al cabo estamos abiertos a sentimientos y emociones que no están definidos por un solo género.
Mi conclusión fue: la bisexualidad existe. Y yo soy bisexual.
A pesar de la falta de visibilidad, existimos, somos parte de una comunidad que va en busca de aceptación, respeto y cambio. Falta mucha información sobre el tema para poder crear un ambiente donde no se juzgue, pero con pequeños cambios podemos crear una diferencia.
No es una confusión, no es una forma de diversión, ni mucho menos algo pasajero, es una parte de nuestra esencia. Somos bisexuales y merecemos aceptación, igual que todos.
sábado, 29 de junio de 2019
Pareja de lesbianas encuentra una emotiva nota de un niño por haber colgado la bandera LGBT en su casa
En el condado de Williamson, Texas, uno de los pueblos más conservadores del estado su, Sal Stow y su pareja colgaron la bandera LGBT+ en su casa, como símbolo de orgullo.
La sorpresa llega un 19 de junio, cuando al abrir la puerta de la casa de su pareja, Sal encontró una nota bajo una roca de un joven vecino que agradecía ese símbolo de orgullo.
“Hoy nos mudamos, pero quería agradecerles. Ver todos los días la bandera del ondeando con tanto orgullo fuera de su casa me ha dado la valentía para salir del clóset con mi familia y estar más cómodo con quien soy”
Sal, quien trabaja también para Human Rights Campaignen Texas, una organización enfocada en promover los derechos LGBT+, comentó que esa nota es la razón por la cual la visibilidad es necesaria.
“Nunca sabes quién necesita el apoyo, saber que esto está bien”
martes, 18 de junio de 2019
Emotiva carta de un papá a su hijo gay que acaba de salir del clóset
Esta emotiva carta que un padre dejó en un lugar de “Confesiones Universitarias”, la referencia solo dice Confesión #7611, deseamos que este mensaje llegue o haya llegado a ese chico afortunado al que su padre decidió escribirle para apoyarlo.
Aquí la carta y si alguien los conoce, nos encantaría saber de ellos:
“Me comunico por este medio porque estoy desesperado, es urgente que pongan esto, a mis 54 años es difícil tratar con algo así, más cuando la educación que te dieron fue tan estricta, tan a la antigua, incluso perdí a mi esposa por esto, la alejé de mi y de nuestro hijo, hace 21 años cuando mi lolo era un renacuajo.
Se que vas a leer esto porque cada vez que te pido el computador y me meto al internet está abierta la página y te tengo que pedir ayuda para que entre en mi cuenta.
Hijo, siempre supe que eras homosexual, desde que ibas al jardín y querías la mochila rosada con ruedas de la barbie, cuando la tía en la básica les ponía la música brasileña y tú bailabas en la parte de las mujeres y no la de los hombres, o cuando en el centro me decías que ibas a acompañar a tus primas a la tienda de maquillaje para que no les pase nada…
Me impresionó un poco la primera vez que te vi con ese joven, los vi abrazados de la mano en la plaza que está al lado del hospital. Lo pensé muchos días, a veces no podía dormir, me cuestioné tantas cosas pero lo acepté. Desde ese día llevo esperando un año que me digas por ti mismo la verdad, pero ya no puedo esperar más, porque estos últimos meses te he visto triste, ya no bromeas todo el tiempo, y lo peor es que cada vez que te pregunto me mientes que son problemas con las mujeres, que no las entiendes.
Antes de ayer, en vez de irme del local a la casa pasé a comprar pan, y de camino al negocio te vi con el niño discutiendo, no alcancé a escuchar nada, no tenía donde estacionar, pero si vi clarito como te agarraba del cuello de la polera y te daba un golpe en el ojo. He intentado hablarte, porqué llegaste a la casa con el ojo como pelota, pero me volviste a mentir, me dijiste que te habías peleado con otro cabro por una niña. Has evitado todos mis intentos de mantener una conversación, y estoy sufriendo, porque no sé que hacer.
Hijo, te quiero ayudar, pero no sé como.
Discúlpame, te fallé como papá, no sé que hice para que no me cuentes, no sé que hice para que pienses que mintiéndome que eres heterosexual me harás sentir orgulloso, porque yo si me siento orgulloso de ti, de las noches que no duermes para que te vaya bien en tus estudios, de los cuadros que has pintado, cuando ayudas a los perritos aunque a mi no me guste que los traigas a la casa, cuando hay días que llegas de la universidad al local para ayudarme a cerrar, cuando no reclamas porque sabes que estamos justos de plata. Sufro, porque quiero que te sientas orgulloso de mi, porque te amo y no tengo nada de qué avergonzarme, pero no me dejas ser parte de eso.
Y ahora que vi esto, sufro porque no sé que hacer, porque veo tu ojo como se va poniendo de oscuro y me da impotencia no haber hecho algo, por favor, espero que cuando me pidas devuelta el computador leas esto. Habla conmigo, eres lo más preciado que tengo, solo te quiero ayudar.
Te ama, tu papá
– Tyrion”
viernes, 22 de junio de 2018
Carta de una madre a todas las personas LGBT
Yo también recibí la noticia, intenté negarlo, lloré, me desesperé, me sentí desesperada, pensé en buscar una cura, culpé a todos, me culpé, culpé a la vida y a todo lo que podía culpar, viví mi duelo en medio de mi confusión y de mi vasto desconocimiento en el tema. Como puedes leer, todo lo que me sucedió cuando mi hijo salió del clóset se enfocaba en mí, ¿Y dónde estaba él?
Creo que cuando dejé de pensar en mí y pensé en él, comprendí que él también, había pasado por algo mucho peor, porque además de la sociedad, era su familia, era yo, su madre, de quien más podía dolerle ese rechazo. Después de que escuché del corazón de mi hijo, todo lo que había vivido dentro de su clóset, y de muchas historias de otros chicos que han vivido de insultos, humillaciones, silencios y rechazos, quiero decirte que no estás solo ni sola, hay alguien que aunque no sea tu madre biológica, estoy aquí para abrazarte aunque aún no te conozca.
Quiero decirte que no eres un error de la vida, que no eres el culpable de las reacciones de los demás, que no eres un castigo y que ser gay, lesbiana, bisexual o trans no es ni una enfermedad y menos un delito, que Dios, Jehová o como tú lo conozcas no ha dejado de amarte, que aunque tus padres hoy no lo entiendan a su forma te aman, pero que lo más importante no es lo que hay o quien está a tu alrededor, lo más importante ¡ERES TÚ!
#Acéptate. Como la persona que eres, con tus sentimientos y tus valores, con tus sueños por la vida, encuéntrate a ti mismo y ama cada mañana a esa persona que ves en el espejo.
#Respétate. No permitas que nadie te falte al respeto o te haga sentir menos, una persona vale por su corazón y por lo que da a los demás, no por el coche que maneja o el dinero que tiene.
#SéFeliz. Busca la felicidad en tu interior, no a tu alrededor. Ser feliz no se trata de quién está contigo, se trata de tenerte a ti mismo y compartir con los demás. Tienes el poder de iluminar la vida de los demás con un maravilloso arcoíris de colores.
#SéValiente. Las cicatrices te harán recordar de tu coraje y valentía, recuerda que cada cicatriz del alma te ha hecho más humano, que cada caída te hace más fuerte, más amable y más comprensivo.
#Vive. Disfruta de cada momento, de cada instante, no te tomes la vida tan en serio. La vida no es una lista de aciertos o de errores, la vida es una historia de aprendizajes.
#Siente. Se vale sentir, llorar, reír, emocionarte, los chicos también lloran, las chicas también juegan fútbol, no se trata de géneros, se trata de corazones, no ocultes el tuyo, alguien se puede enamorar de él.
#Conquístate. Ten el coraje para conquistarte a ti mismo, para hacer realidad tus sueños y bajo cualquier circunstancia mantener abierto el corazón.
#Ama. Ama la vida, ama los días buenos y los días de crecimiento, ama tu vida y todo lo maravilloso que hay en ti.
#Perdona. El miedo y la ignorancia nos hacen actuar sin pensar, tú mejor que nadie lo sabe porque lo ha vivido, si alguien no te acepta, deja que sea “su” problema, perdónalo y sigue tu vida, el rencor es demasiado peso para irlo cargando por la vida.
#Sueña. Date la oportunidad de soñar y de caminar hacia tus propio sueños, haz lo que esté en tus manos para llegar a ellos y por ningún motivo los abandones, nunca te rindas, todo es posible cuando se desea con el corazón.
#Equivócate. Intenta, hazlo, no te quedes inmóvil, no pases la vida con miedo y pensando en el “qué hubiera pasado si”, vive como si ya no hubiera tiempo, si te caes, ¡impúlsate!
#Abraza. Abrazar a alguien es decirle “te quiero”, “gracias”, “aquí estoy”, sin necesidad de palabras.
#Ayuda. Haz lo que esté en tus manos para ayudar a los demás, pero sobre todo, lo que esté en tu corazón.
Vive bajo tus propias expectativas, abrazando tus sueños, no esperes que los demás te acepten, ellos lo harán a su tiempo, la vida misma depende de ti, acéptate, ámate y admírate cada día.
Gracias a cada uno de ustedes, por recordarme que el amor está en el corazón y que son mi mejor ejemplo de valentía, que aún sin conocernos hay alguien que los admira.
Dan Reynolds de Imagine Dragons escribe emotiva carta a la comunidad LGBT
Para el Mes del Orgullo Gay, Billboard pidió a numerosas personalidades de la cultura pop que escribieran “cartas de amor” a la comunidad LGBTQ. Entre ellos, el vocalista de Imagine Dragons, Dan Reynolds, comparte el suyo. Reynolds es el fundador de LoveLoud Festival y creó Believer, un documental en el que explora cómo la iglesia mormona trata a sus miembros LGBTQ.
“Criado como un devoto mormón en una casa muy conservadora, pasé muchos años en conflicto entre la enseñanza de la fe y lo que mi corazón me decía. Tenía muchos amigos que eran LGBTQ y mormones que vivían con ansiedad y culpa constante porque les estaban enseñando que su sentido innato de ser, su derecho más hermoso y sagrado de amar, era defectuoso y pecaminoso. Vi lo duro que lucharon todos los días para esconderlo de sus familias mormonas. Intentar obligarse a cambiar su identidad, pero por supuesto que no podían.
A medida que fui creciendo y encontré el coraje y la capacidad para seguir mi propio corazón y mi mente, me permití seguir y decir MI verdad que he sabido desde que tuve la edad suficiente para comprender el amor: que ser gay es perfecto y de hecho hermoso, como todo amor debe ser celebrado y gritado desde los tejados. Nuestros jóvenes LGBTQ deben saber que son verdaderamente aceptados en sus hogares y comunidades. ¿Qué significa realmente aceptar a nuestros jóvenes LGBTQ? No significa simplemente “amar”, significa que debes otorgar una verdadera validez, aceptación y apoyo pleno a todas las diversas orientaciones sexuales. No tienes que ver la sexualidad de uno como “incorrecta” o “pecaminosa”.
Los líderes religiosos pueden hablar todo el día sobre cuánto “aman” a nuestros jóvenes LGBTQ, pero hasta que cambien su peligrosa doctrina que implica o declara que los jóvenes LGBTQ están viviendo en “pecado” cuando actúan sobre su sexualidad, están contribuyendo al aumento de la depresión y la ansiedad en la vida de nuestros jóvenes LGBTQ que también se han suicidado. Sabemos que nuestros jóvenes LGBTQ tienen ocho veces más probabilidades de quitarse la vida cuando no son aceptados en sus hogares y comunidades. No están eligiendo amar de la manera en que lo hacen. No están escogiendo una vida de gente que les eche un ojo crítico. No están llorando por atención. Simplemente quieren amar de la manera que su corazón les dice que amen.
Y merecen ser AMADOS, no “tolerados”.
Para nuestros jóvenes LGBTQ: Te amo completamente. Completamente. Te celebro. Eres una persona hermosa y digna de amor. Espero que te permitas encontrarlo y encuentres paz y seguridad en ese lugar. Te lo mereces. Lucharé por ti.
Pasé demasiados años como un mormón confuso. Ya no estoy confundido. Sigo siendo un mormón, pero soy uno con los ojos abiertos y los brazos abiertos. Te doy mi palabra de que haré todo lo que pueda para crear un diálogo que conduzca al cambio dentro de las comunidades de fe, ya que es allí donde más debe suceder el cambio.
Espero que puedas perdonar años de intolerancia e injusticia contigo. Años de juicio. Somos personas defectuosas. Y realmente, la religión ortodoxa no es un lugar seguro para ti, nuestra juventud LGBTQ, en su estado actual. Sin embargo, no soy alguien para saber qué es correcto o seguro para ti en su estado actual de ser. Si no te sientes seguro de vivir su verdad debido a la familia o su situación, simplemente tienes que saber que no estás solo.
Hay muchas personas como tú que han llegado a ser seres extraordinarios. Cambiando el mundo, de hecho. Y hasta que llegues a ese lugar seguro, hay muchos recursos para que encuentres ayuda y amor. Uno de mis favoritos es el Proyecto Trevor. Están a solo una llamada de distancia. Esperando escucharte y ayudarte. Por favor, nunca quites tu vida de nosotros. Te necesitamos. Necesitamos tu color y espíritu único. El mundo es un lugar aburrido sin ti.
Te amo y VERDADERAMENTE te acepto.
El amor es el amor,
Dan Reynolds
martes, 12 de junio de 2018
Carta abierta de hija criada por dos mamás
Muchos hemos escuchado la frase: “Apoyo a los gays y lesbianas, pero que no adopten…”
Pues aquí una respuesta por Laura Medoro, quien tiene como familia a dos mamás (Graciela y Silvina):
Hoy es un día raro. Hoy vienen a casa a filmarnos, como si fuésemos un bicho raro. Es que en cierta parte lo somos. Soy una de las pocas personas de mi generación que se han criado con dos mamás.
Vienen a ver qué pasó. Cargo con la voz de aquellos que aún no hablan: los muchos bebés que hace dos años pudieron nacer con dos mamás o dos papás, gracias a la nueva ley que así lo reconocía. Y es por los derechos y el respeto de esos chicos que hoy me animo a hablar.
Para que no sean discriminados en el futuro como un poco yo lo fui, por una sociedad que no acepta lo diferente por desconocimiento y miedo. Miedo al qué pasará de esos niños, que no reciben una figura materna o paterna, etc. Una sociedad que inventa finales terribles, que formula hipótesis, con tanta certeza, sobre la orientación sexual futura de esos chicos: homosexual. Porque eso decían: “un chico criado por homosexuales va a salir homosexual”. Como si la homosexualidad fuera algo malo de lo que haya que tomar prevención, y como si la misma fuera hereditaria.
Discúlpenme, pero a ellos siempre les dedicábamos con respeto las mismas dos palabras: “Cuanta ignorancia”, mientras seguíamos escuchando cosas terribles que decían los que luchaban en contra de la ley matrimonial.
Otra gran cuestión que ponían en juego, era el valor de la familia. Si tan solo nos hubieran visto en casa un día cotidiano, tan solo una cena, verían lo felices que somos juntas y lo hermosa y valiosa que es mi familia. ¡¿Quién puede decir que mi familia tiene menos valores que la conformada por heterosexuales?! Créanme, quien lo dijo, se equivoca.
Haber crecido en esta casa fue una de las cosas más maravillosas que me ha pasado. Tuve como modelo materno a una madre que tuvo la valentía de transgredir miles de prejuicios sociales, con todo el terror que eso conlleva, tan solo por ser fiel con ella misma. Puso primero el amor que sentía antes que los millones “qué dirán” que encontraba perdidos por ahí. ¡Díganme si eso no es un ejemplo de vida!
Hoy me da las fuerzas para ser feliz realmente como quiero, y no como otros quieren. Porque el cuentito de que la vida tiene que ser de una manera, de que hay que comportarse de cierta forma, yo no me lo creo. Por eso, si hay algo que aprendí acá, es a ser libre. Y la libertad es el sentimiento más hermoso que sentí.
Muchos me preguntan si finalmente soy lesbiana o heterosexual, y siempre les respondo: “Hasta ahora me enamoré solo de hombres, pero por favor, no me saques con tus etiquetas la oportunidad de conocer mañana a la mujer de mi vida.” Porque eso creo, que ese tipo de rótulos son tan solo una forma de limitar quién me dejo ser mañana. Y yo, me considero una mujer potencialmente infinita.
Carta para quienes no han salido del clóset
Ahora mismo no lo sabes, pero se va a poner mejor, vas a conocer el amor y aunque tendrás que encarar el odio, eso solo te dará la fuerza para amar mucho más, para estar más convencido que esta es una lucha que no debes abandonar. Probablemente habrá lágrimas, pero te lo aseguro, serán más los días en los que vas a reír. Harás amigos y te vas a enamorar, vas a conocer mucha gente con distintas historias y en todas, afortunadamente, encontrarás motivos para mantener la esperanza.
No te prometo que todo será perfecto. Habrá días en los que querrás huir, otros en los que no habrá alternativa y tendrás que defenderte incluso de aquellos que amas. A veces tendrás miedo, pero sé que tendrás la sabiduría y el coraje de transformar todo ese miedo en tu fuerza, y de inspirar a otros a que también lo hagan.
Quizás te sentirás avergonzad@, de besarle o tomar su mano. Es normal, poco a poco, te sentirás más confiado de hacerlo. De cualquier forma, no dejes que el mundo te haga sentir avergonzado, no te prohibas demostrar tu afecto solo por darle gusto a unos cuantos. Y siéntete con plena libertad de levantar la voz cuando alguien quiera negarte el derecho de amar a quien tú quieras. Y no les permitas que te hablen de amor con el corazón lleno de ignorancia.
Nadie que te hable de amor, te obligará a hacer nada que no quieras. Ni tus padres, por mucho que quieran, podrán cambiarte. Y de ser así, tienes todo el derecho de hacer las maletas, de reclamar tu derecho a vivir. No le des permiso a nadie de cuestionar si tu vida vale algo; vales por lo que eres y a quien no le parezca, que se marche o que no mire. Pero con calma, no corras, tienes toda una vida por delante pero no hay ninguna prisa. Un paso a la vez. Primero siéntete confiado de que afuera de tu refugio habrán un montón de brazos abiertos para recibirte y aunque muchos otros no lo entenderán, no vas a dejar que eso te detenga, ¿verdad?
Mientras más pronto aceptes que tu felicidad no depende de los demás, más rápido serás capaz de abrazar tu vida tal y como se te ha dado. Un último consejo: no dejes que el clóset te aprisione, no permitas por favor que un prejuicio te niegue el derecho natural de experimentar el amor, la amistad, la alegría y todas esas maravillosas emociones que al final de tus días serán lo único digno de contar.
jueves, 8 de junio de 2017
Carta abierta de hija criada por dos mamás
Muchos hemos escuchado la frase: “Apoyo a los gays y lesbianas, pero que no adopten…”
Pues aquí una respuesta por Laura Medoro, quien tiene como familia a dos mamás (Graciela y Silvina):
Hoy es un día raro. Hoy vienen a casa a filmarnos, como si fuésemos un bicho raro. Es que en cierta parte lo somos. Soy una de las pocas personas de mi generación que se han criado con dos mamás.
Vienen a ver qué pasó. Cargo con la voz de aquellos que aún no hablan: los muchos bebés que hace dos años pudieron nacer con dos mamás o dos papás, gracias a la nueva ley que así lo reconocía. Y es por los derechos y el respeto de esos chicos que hoy me animo a hablar.
Para que no sean discriminados en el futuro como un poco yo lo fui, por una sociedad que no acepta lo diferente por desconocimiento y miedo. Miedo al qué pasará de esos niños, que no reciben una figura materna o paterna, etc. Una sociedad que inventa finales terribles, que formula hipótesis, con tanta certeza, sobre la orientación sexual futura de esos chicos: homosexual. Porque eso decían: “un chico criado por homosexuales va a salir homosexual”. Como si la homosexualidad fuera algo malo de lo que haya que tomar prevención, y como si la misma fuera hereditaria.
Discúlpenme, pero a ellos siempre les dedicábamos con respeto las mismas dos palabras: “Cuanta ignorancia”, mientras seguíamos escuchando cosas terribles que decían los que luchaban en contra de la ley matrimonial.
Otra gran cuestión que ponían en juego, era el valor de la familia. Si tan solo nos hubieran visto en casa un día cotidiano, tan solo una cena, verían lo felices que somos juntas y lo hermosa y valiosa que es mi familia. ¡¿Quién puede decir que mi familia tiene menos valores que la conformada por heterosexuales?! Créanme, quien lo dijo, se equivoca.
Haber crecido en esta casa fue una de las cosas más maravillosas que me ha pasado. Tuve como modelo materno a una madre que tuvo la valentía de transgredir miles de prejuicios sociales, con todo el terror que eso conlleva, tan solo por ser fiel con ella misma. Puso primero el amor que sentía antes que los millones “qué dirán” que encontraba perdidos por ahí. ¡Díganme si eso no es un ejemplo de vida!
Hoy me da las fuerzas para ser feliz realmente como quiero, y no como otros quieren. Porque el cuentito de que la vida tiene que ser de una manera, de que hay que comportarse de cierta forma, yo no me lo creo. Por eso, si hay algo que aprendí acá, es a ser libre. Y la libertad es el sentimiento más hermoso que sentí.
Muchos me preguntan si finalmente soy lesbiana o heterosexual, y siempre les respondo: “Hasta ahora me enamoré solo de hombres, pero por favor, no me saques con tus etiquetas la oportunidad de conocer mañana a la mujer de mi vida.” Porque eso creo, que ese tipo de rótulos son tan solo una forma de limitar quién me dejo ser mañana. Y yo, me considero una mujer potencialmente infinita.
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