
Al ser humano mientras más le niegan o esconden algo, más lo busca, porque lo prohibido provoca y da placer. Es precisamente esto lo que sucede con la pornografía. Siempre ha sido un producto tildado de “cochino”, “morboso” y “enfermo”, y aunque ciertamente hay materiales pornográficos que pasan el límite de lo sano (zoofilia, necrofilia, pedofilia, gerontofilia),
la pornografía no es más que la representación gráfica de las relaciones sexuales humanas, por supuesto, expresadas de manera exagerada para que produzca impacto, y además, jugando con fantasías y deseos, que son sencillamente humanos, y por lo tanto, no son ajenos.
No están comprobados sus dañosLa sexóloga mexicana Ligia Vera, en su investigación titulada "La pornografía y sus efectos: ¿Es nociva la pornografía?", explica que intentar hablar con objetividad de este tipo de materiales es una tarea difícil porque se encuentran muy ligados a los prejuicios que se tienen sobre el sexo y la sexualidad. “Es un hecho que cuando se habla de pornografía en cualquier parte del mundo, a ésta se le atribuyen daños sobre el individuo, la familia y la sociedad”, asegura. Vera aclara que no existen argumentos científicos que avalen el daño causado por la pornografía.
No está comprobado si la pornografía es mala o buena. Lo que sí está comprobado es que se consume cada vez más. Así lo afirma el investigador Jerry Ropelato, en su informe "Internet Pornography Statistics". Para el año 2008, la industria pornográfica produjo más ingresos que las principales empresas de tecnología informática combinadas (Microsoft, Google, Amazon, eBay, Yahoo, Apple).
¿Será que el daño que causa la pornografía es lo que hace que su consumo aumente de manera tan sorprendente?Sobre los daños de la pornografía, el periodista colombiano Fernando Camacho, en su artículo "XXX: El sexo que apantalla", explica que la pornografía puede ser dañina cuando es el único referente, pero es inocua cuando existe información clara y sin prejuicios sobre el tema sexual.
Puede ser beneficiosaLa pornografía puede traer beneficios. Según afirma Camacho, “entre las ventajas del material sexualmente explícito está su capacidad para mostrar de forma directa y clara cómo es un coito. Pensamos que la sexualidad es instintiva y nacemos sabiendo, y eso no es cierto”.
Los daños o beneficios de la pornografía siempre serán distintos en cada ser humano, pues aunque todos son sexuados, no todos tienen los mismos gustos ni los mismos deseos. Además, influye también la educación sexual que haya recibido en la familia o en la escuela. Aunque este tema aún se discute con dureza, no hay estudios comprobados que avalen los daños o beneficios que causa la pornografía. Lo único cierto es que causa algo, de lo contrario no se discutiría tanto.
Al parecer, la amenaza que algunos creen detectar en la pornografía, no es más que perplejidad de quienes no saben cómo manejar el tema o sentimientos de culpa encubiertos. Siempre será un tema complejo e incomodo, del que se está comenzando a hablar, aunque no con la naturalidad con la que se debería.
Del artículo: Yetzabeth Caballero M.