jueves, 12 de enero de 2012

Sexo anal: cuidados, tips

El sexo anal puede ser una práctica placentera tanto para el hombre como para la mujer. Solo ambos deberán prestar atención a estos consejos durante su práctica:

El primer punto antes de comenzar una práctica sexual vía anal es que ambos comprendan que el ano no parte del aparato reproductor femenino, por lo que físicamente no está condicionado para el acto sexual. Requerida de ciertas tácticas, como caricias en las nalgas, masajes con tus dedos por esa zona, y el sexo oral, para lograr excitar a la mujer y facilitar la penetración.

De por sí el ano es un órgano contaminado con material fecal, y al ingresar a esa zona el pene puede encontrarse con bacterias extrañas y heces fecales. Por ello, varón deberá lavar su órgano reproductor con agua y jabón varias veces, y aplicar un gel bactericida si quiere realizar un acto sexual vaginal. Así evitarás el riesgo de causar a su pareja una infección vaginal o urinaria.

Otra opción, es usar un condón para protegerse durante el acto anal. Y cambiar a otro, cuando quieran iniciar la práctica sexual vaginal.

También deben tener en cuenta que el esfínter anal es más rígido a la penetración y menos elástico que la vagina, por lo que una tosca fricción puede causar microtraumatismos durante el acto sexual. Por ello, es recomendable usar un gel lubricante para facilitar la abertura del ano y actuar en conjunto durante la penetración.

Hay mujeres que al estar súper excitadas logran adaptarse sin dolor a este tipo de penetración, pero las que no gozan de esa suerte deberán guiar a sus parejas durante el acto. El irá penetrándote de forma gradual para evitar un movimiento brusco y parar cuando tú lo creas conveniente.

Riesgos del sexo anal

La mucosa rectal es frágil y sensible a las infecciones por virus y bacterias. La mucosa absorbe las sustancias depositadas en el recto, fenómeno aprovechado para la administración de medicamentos, como es el caso de los supositorios. Esta capacidad de absorción puede aumentarse involuntariamente mediante una penetración brutal, que puede provocar pequeñas microheridas y ocasionar hasta hemorragias. Por tanto, es un terreno propicio para la propagación de infecciones de transmisión sexual (ITS, antes llamadas "enfermedades de transmisión sexual" o ETS), ya sean virales como el VIH (virus de inmunodeficiencia humano), el papiloma humano (VPH), todos los tipos de hepatitis (a excepción de la hepatitis A) los herpes genitales y otras también famosas pero de causa bacteriana como la gonorrea, la sífilis y otras, incluso en el caso de que no haya eyaculación.

Higiene

En consecuencia siempre se aconseja la práctica del sexo anal utilizando un condón (la pedicación sin condón es también muy arriesgada para el amante «activo»).

Es importante prestar cuidado al extraer el condón de su envoltorio, para no dañarlo con las uñas y evitar que se rompa. Si la práctica de la pedicación o sexo anal se efectúa sin condón, en todo caso es —aunque parezca obvio— imprescindible el máximo nivel de higiene del ano y del recto, así como del pene en el momento de la penetración.

Si la penetración anal se practica con o sin condón, de cualquier manera siempre se recomienda que no se practique felación ni penetración vaginal alguna después de la penetración anal, esto para evitar infecciones generalizadas a partir de los gérmenes que puedan encontrarse en el ano y en el recto. En todo caso, un coito vaginal practicado luego del sexo anal deberá incluir, necesariamente, el lavado del pene, con suficiente agua y jabón, por las mismas razones.

La higiene es importante para una buena salud del ano y para la práctica del sexo anal. El lavado con jabón neutro y agua mantendrán el ano limpio. El lavado debe hacerse con suavidad. También es importante que el papel usado diariamente no sea abrasivo. Se evitarán de esta manera posibles infecciones en los genitales femeninos por bacterias de la flora del recto.

El cuidado normal facilita que exista una hidratación natural que permite que la piel que le rodea esté suave y elástica.

Lubricación

Contrariamente a la vulva y la vagina, el ano y el recto no segregan lubricación natural que facilite la relación sexual. Tampoco estos músculos tienen una elasticidad que les permitan dilatarse naturalmente. Por ello, la penetración anal debe ser practicada con sumo cuidado, para evitar la propensión existente a los desgarros y fisuras anales.

Por este motivo, cuando se practica sexo anal, suele usarse algún lubricante para facilitar la penetración. En cuanto a los lubricantes naturales, son muy frecuentes el uso de la saliva o bien practicar la penetración anal después de la vaginal. Pero, como ambos líquidos se evaporan rápidamente, la penetración tendría que ser inmediata. Aun así, no suelen ofrecer gran garantía. Por ello, la mejor opción es recurrir a lubricantes artificiales. Es conveniente que el lubricante se aplique en el pene, en el ano y en cualquier objeto que se vaya a introducir en el mismo.

En caso de sexo anal con condón, se debe tener especial cuidado en emplear un lubricante que sea compatible con preservativo. El lubricante recomendado sería uno de base acuosa de buena calidad. Los de base oleica es mejor evitarlos porque pueden dañar el látex. Por motivos de higiene, siempre es recomendable el uso de condón, incluso en la penetración con objetos.

La aplicación del lubricante debe conllevar su morbo y su parte de excitación sensorial; en este sentido, puede ser conveniente —si no se siente reparo a ello— pasar la lengua por el ano de la otra persona, e introducirle los dedos impregnados con lubricante con suavidad, lo que ayudaría a dilatar y relajar el ano de la persona que va a ser penetrada, y reduciría significativamente la sensación de dolor inicial de la penetración.

Relajación del músculo del ano y dilatación del esfínter

Como normalmente el músculo del ano (esfínter anal) se encuentra cerrado, el sexo anal podría ser doloroso si previamente no se tiene la precaución de distender este músculo (una buena manera sería la realización de juegos sexuales). Se recomienda dilatar o «ablandar» el esfínter anal previamente con aceite emulsionado, otros geles especiales, cremas o saliva e introduciendo lentamente un dedo en el ano, moviéndolo suavemente para luego ir engrosando con otro y otro y llegar a producir una expansión progresiva del músculo.

Además puede resultar útil el empleo de un dilatador anal o consolador, generalmente de forma cónica, aunque puede haber otras variantes como bolitas unidas que cada vez tienen un tamaño más grande. El principio es el mismo: jugar con el ano para que éste se acostumbre a tener algo dentro y se relaje.